Mi amigo, en un momento dijo algo que me dejó impactado: “yo estoy muy felizzzz!!!$$$”. Inmediatamente empecé a reflexionar sobre esa frase. Fue tan chocante, tan inesperada, tan fuera de lugar. Es como si todo lo que uno no quisiera que ocurra con una persona, ocurre.
Personalmente tengo que decir que desde muy pequeño mis padres me enseñaron que el dinero no hace a la felicidad y que tener o no mayor poder adquisitivo no debe ser generarme más ni menos alegría. Sin embargo, también me enseñaron que si uno tiene un alto nivel socioeconómico, debe ser responsable con ese caudal de dinero que maneja. No malgastarlo en cosas superficiales, beneficiar siempre a la familia antes que nada y no dejar de esforzarse para producir más ingresos porque así está programado el ser humano.
No voy a dejar de reconocer positivamente a mis padres. Son ejemplares y me inculcaron bien sus principios y los principios de la palabra de Dios. Y años después me doy cuenta que ellos siguen y seguirán teniendo razón. Definitivamente tienen razón: el dinero no garantiza la felicidad de ningún ser humano. Ni hasta del más avaro.
Sin embargo, hay personas que piensan diferente, o que simplemente no piensan. Cuando este amigo me expreso su felicidad por los ingresos que estaba obteniendo con esta organización de estafadora, quedé pasmado por su concepto de felicidad. Pero más que por eso, me impresionó que sea él quien lo exprese. Estamos hablando de años y años de cristianismo, de ministerios relativamente exitosos, de oración, de relación con Dios aparente (porque uno no puede saber lo que hay en lo secreto). O sea, es una persona que hace años está en la congregación y tiene prestigio ganado por el desarrollo de su ministerio y su carisma.
Estamos hablando de una persona que ha terminado la escuela de líderes, que ha estado en congresos internacionales de liderazgo y finanzas, que ha sido instruido correctamente en los principios de la palabra, al menos dentro de la congregación. Entonces ¿cómo puede hacerse la idea que es feliz por el dinero que gana? No digo que el aumento de ingresos no tenga que generarnos alegría. Yo me sentiría feliz si mis jefes me aumentan el sueldo. Pero de ninguna manera esa es la fuente de mi felicidad ni tampoco ando haciendo alarde de eso. Yo no necesito colgarme un cartel al cuello que diga: “Soy feli$”, para que la gente sepa que soy un ser humano alegre financieramente hablando. Tampoco voy a gritarle a todo el mundo si me aumentaron o me disminuyeron el sueldo, si gano más o gano menos, porque eso es cuestión de cada uno. Y mucho menos voy a asumir que la fuente de la felicidad humana es el dinero, porque es todo lo contrario. La palabra de Dios dice que: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad”. Eclesiastés 5:10. La Biblia también dice en 1 Timoteo 6:10: “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron en la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”
Entonces, debemos tener en cuenta eso para elevar o modificar nuestro concepto o parámetro de felicidad. La verdadera alegría, el gozo y la felicidad vienen de Dios, como fruto de su Espíritu Santo en nuestros corazones. Esa felicidad no se va, ni se quiebra porque se sobrepone a cualquier adversidad. Con el fuego del Espíritu, tranquilamente podremos mirar atrás y ver que hemos pasado por diferentes circunstancias, positivas o negativas y que en todo Dios se mantuvo fiel. Nos daremos cuenta que felicidad no ha sido modificada sino potenciada y que cada día que despertamos debemos ser agradecidos a Dios y no al dinero. Entenderemos que nuestra felicidad no depende de resultados terrenales. Eso es felicidad y no feli$idad.