jueves, 2 de julio de 2009

¡Cállate, ahora es mi turno!

Marcos Vidal - Buscadme y viviréis

Cada vez mas violencia
más maldad en la tierra
parece que el amor
ha muerto la locura
reina sobre la humanidad.

Jóvenes acabados
niños abandonados
a precio de placer
y decidiendo solo el interés.

¿Dónde queda la justicia y la venganza
dónde quedan el castigo y la razón?
¿Por qué callas Tú Señor y nos olvidas?
¿Cómo puedes permitir tanto dolor?
¿Dime donde está aquel Dios el Dios de Elías
que de vez en cuando se dejaba oír?
¿Cuánto tardará aún tu Espíritu en venir...?

Necios como niños,
torpes cachorrillos,
como nos gusta jugar
y nos gusta preguntar
aquello que hace tiempo sabemos ya.

Dios aún sigue hablando
sigue aún contestando
y aquel que quiere oír
aún puede percibir Su voz de amor.

Cómo puedo Yo derramar de mi Espíritu
si mis hijos no se vuelven hacia a mi,
ahora cíñete como un varón valiente,
Yo hablaré y tu me contestarás a mi
¿dónde están aquellos hombres como Elías
que dejaron todo por seguirme a mi,
que rompieron compromisos
sólo por agradarme a mi,
donde están aquellos tres que en Babilonia
prefirieron ser quemados a ceder?
¿Dónde esta aquel Daniel que me adoraba?
¿Dónde esta la santidad de aquel José?
¿Dónde esta ese niño que mató al gigante?
¿Dónde están los sucesores de Josué?
¿Donde están esas mujeres entregadas como Ester?

Jóvenes acabados
niños abandonados
a precio de placer
y pagan el inocentes
los errores de otros en el ayer....

Si mi pueblo se volviese y me buscase
renovando así su entrega y su fe,
si me amasen como aman sus caminos,
si olvidasen los rencores del ayer,
Yo abriría las ventanas de los cielos
y la tierra hoy vería mi poder,
mientras tanto aún repito como antaño:
buscadme y viviréis.

Pocas canciones me han conmovido tanto como esta. Es una de las únicas melodías que me ha hecho derramar lágrimas. Hay tantas verdades, secretos, críticas, reflexiones, en esta canción. Es muy rica. No quiero enfocarme en la parte musical, porque no soy músico. Quiero hablar de la letra y el espíritu de esta canción.

La primera estrofa es una descripción de la situación social y espiritual del mundo actual (y no tan actual también). Es una fotografía de nuestras sociedades latinoamericanas.

El secreto comienza en la segunda estrofa. El ser humano empieza a preguntarle a Dios, a comunicarse con él, a reclamarle (típica actitud nuestra), a exigir que "aparezca". Estas palabras están llenas de verdades y me siento muy identificado con ellas. ¡Cuántas veces he actuado así! ¡Cuántas veces le pregunté a Dios por qué Él calla y se olvida de mí!

Los siguientes versos representan el comentario del autor de la canción. Es el propio Marcos Vidal hablando, cantando su sentir. Tiene mucha razón cuando nos compara con torpes cachorrillos. Somos así, inofensivos pero torpes, ingénuos e indefensos. Y con eso nos atrevemos a enfrentar a Dios.

La cuarta estrofa es, al menos para mí, la más fuerte de todas. Es tremenda, impactante, es el propio Dios hablando y respondiéndole las quejas a la humanidad. Es nuestro Señor diciéndonos todo lo que siente y quiere de nosotros. Es Jehová retrucando nuestros reclamos y haciéndonos ver que, en comparación con personajes bíblicos, no estamos a la altura de lo que Él busca. Tiene razón nuestro Señor, porque si tan solo le buscásemos como otros lo han hecho, sin dudas cambiaríamos nuestros mundos particulares y el mundo. Me conmueve mucho cuando Dios dice: "yo hablaré y tu me contestarás a mi". En otras palabras dice: "Cállate, ahora es mi turno de descargarme y decirte lo que YO siento sobre ustedes. Luego de eso respóndeme".

El quinto grupo de versos es una insistencia del ser humano. Duros de corazón y tercos, volvemos a decirle y reclamarle a Dios. Es como si nunca aprendemos la lección. Como si lo que Dios hablara pronto olvidamos.

La última estrofa me atrevo a decir que es un lamento de Dios. Un lamento divino pero casi tan humano: "si me amasen...", "si olvidasen...". Mis queridos hermanos, si le hiciésemos (lamento humano) caso en todo, esta entrada del blog no me emocionaría. Pero lastimosamente no cumplimos el requisito principal de nuestro Señor: buscarle.

Buscadme y viviréis es más que solamente una canción. Es una orden desesperada pero amorosa de Dios para con la humanidad. Hagámosle caso: busquémosle y vivamos.

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